Lo que suele aparecer antes de dar el primer paso. Si tu pregunta no está acá, escribinos.
La primera consulta es un espacio para conocernos. Nos interesa que estés cómodo para contar qué te trae, a tu ritmo. A partir de lo que conversemos hacemos una evaluación inicial: comprender el motivo de consulta, los lugares que habitás y cómo se juegan ahí tus vínculos. Con eso delineamos juntos un plan de trabajo pensado para vos.
Cualquiera de los dos puede escribirnos para coordinar: no importa quién da el primer paso. A la primera sesión vienen juntos. Es el momento de escuchar cómo vive cada uno lo que está pasando y qué esperan de este espacio. No buscamos culpables ni quién tiene razón, sino comprender qué se juega en el vínculo.
Sí, escribinos igual. En ese caso, lo mejor es aprovechar el primer contacto gratuito para conversar sobre la situación: qué está pasando en el vínculo, qué te gustaría trabajar y cuál es la mejor forma de empezar. A partir de ahí decidimos juntos el camino.
Cada sesión dura alrededor de 50 minutos, tanto en psicoterapia individual como en terapia de pareja y familiar. Es un tiempo pensado para que haya lugar para lo que traés y para cerrar con algo que puedas seguir pensando hasta el próximo encuentro.
Sí. Además del consultorio en Independencia 644, Nueva Córdoba, trabajamos por videollamada con personas de otras provincias y del exterior. La modalidad online mantiene el mismo encuadre que la presencial: un horario fijo, un lugar privado y la misma duración. Según la circunstancia de cada uno, el proceso también puede ser mixto.
Sí. Trabajamos con adolescentes y adultos, en psicoterapia individual, de pareja y familiar. Si sos madre, padre o adulto a cargo de un adolescente, podés escribirnos para el primer contacto gratuito y conversamos juntos cómo empezar.
En general empezamos con encuentros semanales y, a medida que el proceso avanza, la frecuencia se puede ir espaciando. Lo vamos definiendo juntos.
Depende de qué te trae y de cómo avanza el proceso, por eso no prometemos un número fijo. En las primeras sesiones definimos objetivos y revisamos periódicamente cómo vamos. Algunas consultas se resuelven en pocos meses; otras piden un acompañamiento más largo.
La terapia familiar trabaja con el malestar ubicado en los vínculos, no en una sola persona. Muchas veces alguien de la familia es quien muestra el sufrimiento, pero lo que pasa involucra a todos los lugares que comparten. Por eso convocamos a toda la familia desde el inicio: cada integrante aporta una mirada distinta. Si alguien no puede o no quiere venir, no es un obstáculo. Comenzamos con quienes están, y el espacio queda abierto para que los demás se sumen cuando puedan.
No hace falta estar «muy mal» para consultar. Si algo se repite —las mismas discusiones, la misma angustia, la sensación de estar en un lugar que ya no te representa—, puede ser un buen momento. También podés empezar por nuestros Recursos gratuitos: los tests no dan un veredicto, pero abren una primera conversación con vos mismo.
Sí. Lo que se conversa en sesión está protegido por el secreto profesional, con las excepciones que marca la ley ante situaciones de riesgo. En terapia de pareja y familiar también cuidamos lo que cada uno comparte.
Escribinos por WhatsApp. El primer contacto es gratuito: puede ser por mensaje o en una llamada corta, para contarnos qué te trae, resolver dudas sobre la modalidad y ver si este espacio es el adecuado para vos.